martes, 1 de julio de 2008

Merlín el mago

Hace muchos años, cuando Inglaterra no era más que un puñado de reinos que batallaban entre sí, vino al mundo Arturo, hijo del rey Uther. La madre del niño murió al poco de nacer éste, y el padre se lo entregó al mago Merlín con el fin de que lo educara. El mago Merlín decidió llevar al pequeño al castillo de un noble, quien, además, tenía un hijo de corta edad llamado Kay. Para garantizar la seguridad del príncipe Arturo, Merlín no descubrió sus orígenes.

Cada día Merlín explicaba al pequeño Arturo todas las ciencias conocidas y, como era mago, incluso le enseñaba algunas cosas de las ciencias del futuro y ciertas fórmulas mágicas. Los años fueron pasando y el rey Uther murió sin que nadie le conociera descendencia. Los nobles acudieron a Merlín para encontrar al monarca sucesor. Merlín hizo aparecer sobre una roca una espada firmemente clavada a un yunque de hierro, con una leyenda que decía: "Esta es la espada Excalibur. Quien consiga sacarla de este yunque, será rey de Inglaterra."

Los nobles probaron fortuna pero, a pesar de todos sus esfuerzos, no consiguieron mover la espada ni un milímetro. Arturo y Kay, que eran ya dos apuestos muchachos, habían ido a la ciudad para asistir a un torneo en el que Kay pensaba participar. Cuando ya se aproximaba la hora, Arturo se dio cuenta de que había olvidado la espada de Kay en la posada. Salió corriendo a toda velocidad, pero cuando llegó allí, la puerta estaba cerrada. Arturo no sabía qué hacer. Sin espada, Kay no podría participar en el torneo. En su desesperación, miró alrededor y descubrió la espada Excalibur. Acercándose a la roca, tiró del arma. En ese momento un rayo de luz blanca descendió sobre él y Arturo extrajo la espada sin encontrar la menor resistencia. Corrió hasta Kay y se la ofreció. Kay se extrañó al ver que no era su espada.

Arturo le explicó lo ocurrido. Kay vio la inscripción de "Excalibur" en la espada y se lo hizo saber a su padre. Éste ordenó a Arturo que la volviera a colocar en su lugar. Todos los nobles intentaron sacarla de nuevo, pero ninguno lo consiguió. Entonces Arturo tomó la empuñadura entre sus manos. Sobre su cabeza volvió a descender un rayo de luz blanca y Arturo extrajo la espada sin el menor esfuerzo.

Todos admitieron que aquel muchachito sin ningún título conocido debía llevar la corona de Inglaterra, y desfilaron ante su trono, jurándole fidelidad. Merlín, pensando que Arturo ya no le necesitaba, se retiró a su morada.

Pero no había transcurrido mucho tiempo cuando algunos nobles se alzaron en armas contra el rey Arturo. Merlín proclamó que Arturo era hijo del rey Uther, por lo que era rey legítimo. Pero los nobles siguieron en guerra hasta que, al fin, fueron derrotados gracias al valor de Arturo, ayudado por la magia de Merlín. Para evitar que lo ocurrido volviera a repetirse, Arturo creó la Tabla Redonda, que estaba formada por todos los nobles leales al reino. Luego se casó con la princesa Ginebra, a lo que siguieron años de prosperidad y felicidad tanto para Inglaterra como para Arturo. "Ya puedes seguir reinando sin necesidad de mis consejos -le dijo Merlín a Arturo-. Continúa siendo un rey justo y el futuro hablará de ti."


FIN!!

Trabalenguas

Si su gusto no gusta del gusto
que gusta mi gusto,
que disgusto se lleva mi gusto
al saber que su gusto
no gusta del gusto
que gusta mi gusto.

Pata, Peta, Pita y Pota,
cuatro patas, con un pato
y dos patas cada una.
Cuatro patas, cada pata
con dos patas y su pato.
Pota, Pita, Peta y Pata.

¿Cómo quieres que te quiera?
Si el que quiero que me quiera
no me quiere como quiero que me quiera,
porque el que quiero que me quiera
no me quiere como quiero que me quiera.
¿Cómo quieres que te quiera?

Adivinanzas

Aunque no soy florista
trabajo con flores
y por más que me resista
el hombre arrebata
el fruto de mis labores.

De celda en celda voy
pero presa no estoy.


¿Quién hace en los troncos
su oscura casita
y allí esconde, avara,
cuanto necesita?

¿Quién allá en lo alto
en las ramas mora
y allí esconde, avara,
todo lo que roba?


Oro parece,
plata no es,
el que no lo sepa
un tonto es.

No soy de plata,
plata no soy;
ya te he dicho
quién soy.



sábado, 28 de junio de 2008

El niño y la liebre


El niño y la liebre

_Hace mucho tiempo había un niño que le encantaba ir con su padre a cazar, todos los fines de semana se adentraban en el bosque. Hasta que un día se encontró una liebre atrapada en una trampa de osos, levanto el arma preparándose para disparar, sus manos temblaban, el conejo lo miraba fijamente y se movía para todos lados tratando de salir de la trampa. –“Deja de mirar me así”- dijo el niño, –“no te haré daño, te lo prometo”- se acerco a la liebre –“No se porque hago esto”- tomo la trampa abriéndola con toda sus fuerzas, salio la pata herida de la liebre –“No puedo dejarte así, tendré q llevarte a casa”- el niño tomo a la liebre, pero esta nerviosa trataba de huir del niño, pero él la tenia firme en sus brazos –“Espero que mi padre no te vea, lo mas probable que te mate, no tiene piedad con ningún animal”-. Cuando llego a su casa, su padre no estaba porque estaba en el trabajo y su madre también. –“Como podrás ver liebre, siempre estoy solo”- Dejo la liebre sobre su cama y busco el botiquín que tenia en el baño –“La herida es muy profunda, pero tratare que no te duela”- después de curarle la herida a la liebre, esta se acurruco en su cama quedándose dormida, él niño le miraba –“tendré q ponerte un nombre”- pensativo continuaba mirando la liebre, de pronto dando un salto dice –“ya se, te llamaras suerte, yo creo que tuvimos suerte en encontrarnos o ¿no?”-.

A la mañana el niño abre los ojos lentamente, de pronto escucha una voz –“¡Buenos días!- el niño asombrado despierta de golpe –“¡¿Qué!?”- miro a su alrededor y solo vio a la liebre, la liebre salta frente al niño –“Se que es extraño”.

FIN...